Diario de un cavernícola con síndrome de Peter Pan

12.8.05

Hikikomori

Apartado de la sociedad, vinculado a otros seres humanos gracias a la red, disfrutando de la amistad virtual a falta de los amigos de toda la vida --emigrados o demasiado ocupados con hijos o hipotecas--, sin trabajo ni ganas de tenerlo, currando lo justo para pagarse los vicios, parasitando a quien haga falta. En Japón eso tiene un nombre: hikikomori.

Muchos son otaku, fanáticos del manga (comic a la japonesa) o el anime (dibujos animados), amantes de la informática y la tecnología. Dicen que en Japón hay un millón de casos, algunos bastante extremos (la alarma se disparó con un chico que decidió encerrarse en la cocina para no salir más; lo peor es que tampoco dejaba entrar a nadie y lo impedía cuchillo en mano). En Europa están empezando a aparecer. ¡Si lo sabré yo...!

Yo soy un "friqui" del género fantástico, gran aficionado a la ciencia ficción y la fantasía. Sé algo de informática (incluso "estudié" administración de sistemas). Pedante. Sabelotodo. Gafapasta. Huyo de las obligaciones, especialmente de todo lo que huela a caloría quemada. Y salgo menos que una tenia.

Cumplo con todos los tópicos. Soy un caso leve, pero no lo puedo negar. Soy un hikikomori.

Me he dado cuenta recientemente. Si no fuera por la Tertulia Fantástica de Santander, prácticamente no saldría.

De un tiempo a esta parte vivo una especie de retiro, como un ermitaño, en el ático de mi casa (donde tengo el acceso a Internet) y ahora también en mi habitación (a donde trasladé mi biblioteca de género fantástico, pues en el ático le daba demasiado el sol, muy nocivo para los libros) cuando el ordenador está ocupado por alguien de mi familia.

Trabajo menos que el peluquero de Lex Luthor. ¿Conocéis una canción de Mojinos Escozíos titulada No tienes huevos? Es mi “himno”. :-))

Aunque he mejorado un poco (incluso voto, si no tengo que ir andando hasta el colegio electoral), siempre he sido un antisocial. Un psicólogo diría que sufro sociofobia, con toques de ergofobia y claustrofilia. ¡Bah! Queda mucho mejor decir que soy un hikikomori, dónde va a parar. Japan rules! Banzaï!

En fin, que sí, que soy un caso, carne de psiquiatra. ¡Vaya novedad!

 

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